Código abierto desde el primer día, y el día en que valió la pena
Blocks Beyond The Stars es completamente de código abierto: cliente, servidor, herramientas, todo público en GitHub. ¿Por qué meterse en eso siendo un proyecto familiar? ¿Y qué aporta de verdad? Un balance provisional.
La invitación viene incluida. No queríamos solo un repositorio público, sino una invitación de verdad: en el propio juego hay un botón «Participa» con una ventana que explica cómo contribuir. Además, una guía CONTRIBUTING, buenos primeros issues y un acuerdo de colaborador automatizado para que todo esté en regla legalmente. El salto de jugador a cocreador tiene que ser lo más pequeño posible.
El día en que valió la pena. Durante meses no pasó gran cosa. Y entonces llegó Cora de la Mouche (@corarona), nuestra primera colaboradora externa, y trajo algo que estaba muy abajo en nuestra lista: una build nativa para Linux. Sin Proton, sin Wine: un AppImage de verdad y un paquete portátil para Linux, que desde entonces forman parte de cada versión. Lo habríamos hecho nosotros en algún momento, seguramente peor y sin duda más tarde. Justo esta experiencia era la razón para abrir el proyecto: alguien ahí fuera sabe hacer algo mejor que tú, y el código abierto es la invitación a demostrarlo.
Qué más te obliga a hacer el código abierto (para bien): el código público es código ordenado. Los secretos viven limpiamente en la configuración y no en el repositorio, la documentación tiene que ser correcta porque la leen desconocidos, y las decisiones se justifican de forma trazable en issues y PR. El proyecto mejoró por el simple hecho de ser público, antes de que el primer desconocido aportara una sola línea.
Balance honesto: el código abierto no es un equipo de desarrollo gratis. Es construir relaciones poco a poco, con momentos ocasionales que lo justifican todo. Corarona fue uno de ellos.
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